La Amazonía perdió 14.000 kilómetros de bosque en 2006, más de lo calculado

El gobierno brasileño anunció hoy que la deforestación en la Amazonía se redujo en un 25 por ciento en 2006, cifra menor de la anunciada hace nueve meses, y que para este año espera alcanzar “niveles de los años 70″.


Según datos oficiales presentados por la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, en rueda de prensa, el área total desforestada en la Amazonía brasileña llegó a 14.039 kilómetros cuadrados entre agosto de 2005 y el mismo mes de 2006.

 

Este área es un 25 por ciento menor que los 18.793 kilómetros cuadrados desforestados en el mismo período del ejercicio 2004-2005, pero es superior al cálculo preliminar anunciado en octubre pasado, cuando se dijo que la pérdida era de 13.100 kilómetros cuadrados.

 

El nuevo cálculo es más preciso, debido a la utilización de satélites con mejor resolución que captan zonas desforestadas de pequeñas dimensiones.

 

El director del Instituto Nacional de Investigación Espacial, Gilberto Cámara, explicó que los sistemas actuales de monitorización “no consiguen ver” áreas menores de 25 hectáreas y que “ven mal” las áreas de entre 25 y 50 hectáreas.

 

El secretario de Biodiversidad y Bosques, Joao Paulo Capobianco, señaló que “está aumentando la tendencia de aumento de las áreas desforestadas de pequeño tamaño”, lo que exigirá la mejora de los equipamientos de vigilancia.

 

Según la ministra Silva, esta reducción en la tala de árboles supuso evitar la emisión de 410 millones de toneladas de dióxido de carbono, la destrucción de 600 millones de árboles y evitar la muerte de 20.000 aves y 700.000 primates.

 

El punto más negativo del nuevo estudio es el aumento de la deforestación en las Áreas de Protección Ambiental, en las que aumentó un 24 por ciento con respecto a 2005.

 

Para el presente ejercicio, el Ministerio estimó que la deforestación amazónica se reducirá hasta los 9.600 kilómetros cuadrados, con un margen de error del 10 por ciento, cifra que, según la ministra Silva supondrá “retroceder a (los niveles de deforestación de) los años 70″.

 

Silva destacó la importancia que ha tenido el plan de Prevención y Control de la Deforestación de la Amazonía, creado en 2004 y en el que participan 13 ministerios, para la reducción de las tasas de deforestación, que han sido especialmente significativas en Estados como Mato Grosso.

 

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Argnetina:medicina indígena en un centro de salud público

La provincia de Buenos Aires ha avanzado en la integración de los mapuches con la inauguración de un “centro de salud inter-cultural” dentro del sistema de sanidad pública, informó hoy la prensa local.


El centro, localizado en el poblado de Olascoaga, 200 kilómetros al oeste de Buenos Aires, articulará la medicina ortodoxa con las prácticas que utilizan los pueblos originarios y que serán dispensadas por el cacique mapuche Máximo Coñequir.

 

El lonko (jefe) aborigen, que integra el Consejo de Ancianos y Machi (autoridad religiosa) de los mapuches, se encargará de atender a las 4.000 personas que integran su comunidad, de forma gratuita.

 

La iniciativa se puso en marcha tras una investigación llevada a cabo por el Ministerio de Salud provincial entre 20.000 indígenas que mostró que en su mayoría muestran una “clara resistencia” a ser atendidos por médicos ajenos a sus pueblos, por lo que cuando se acercan a los hospitales lo hacen con cuadros sintomáticos graves.

 

Para los mapuches, prácticas habituales como desnudarse para ser revisados por un médico o dar a luz en posición horizontal son impensables y les resultan violentas.

 

“Este centro era necesario porque los aborígenes estaban excluidos del sistema de salud por el rechazo que les produce la medicina tradicional”, afirmó el ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Claudio Mate, en declaraciones publicadas hoy el diario La Nación de Buenos Aires.

 

Aun así, Liliana Antimán, uno de los miembros de la comunidad indígena, afirmó que “hay más integración pero no hay igualdad”.

 

La inauguración de este centro coincide con las denuncias hechas por diferentes organizaciones humanitarias y de derechos humanos en los últimos días sobre la situación de los aborígenes en la sureña provincia de Chaco, donde ha habido once muertes por desnutrición en un mes.

 

Ante esta situación, hay posturas enfrentadas, por un lado la de las comunidades toba, wichí y mocoví que exigen la renuncia del ministro de Salud de la provincia, Ricardo Mayol, y por otra la del gobernador de Chaco, Roy Nikisch, quien afirma que “se está trabajando” y que el sistema de salud “funciona muy bien en todos los rincones”.

 

Nikisch aseguró que el problema es que los indígenas no quieren acudir hasta los centros sanitarios hasta que es demasiado tarde, lo que fue refutado por los propios líderes indios.
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